Una maestra fallecida y ocho niños heridos en la ARC mientras viajaban a una feria escolar
La colisión entre un autobús de pasajeros y un vehículo de carga en el kilómetro 61 de la Autopista Regional del Centro cobró la vida de la profesora Denis Osto y dejó a ocho alumnos lesionados cuando se trasladaban hacia Caracas.


La mañana de este jueves sumó un nuevo episodio de luto en la Autopista Regional del Centro. A la altura del kilómetro 61, en el tramo correspondiente a Las Tejerías, estado Aragua, un autobús que transportaba a una delegación escolar colisionó contra un vehículo de carga pesada. El impacto dejó como saldo la muerte en el sitio de la docente Denis Osto y causó lesiones a ocho estudiantes.
El grupo había partido temprano desde el estado Carabobo, procedente de la Unidad Educativa Manantial de Quiragua. Su destino era el parque Simón Bolívar en La Carlota, Caracas, donde los jóvenes tenían previsto participar en una feria estudiantil. El viaje, concebido como una jornada de aprendizaje y reconocimiento al esfuerzo de los alumnos, quedó truncado alrededor de las 11:10 de la mañana.
Los detalles del siniestro en el kilómetro 61
De acuerdo con las minutas preliminares de la Unidad de Patrullaje Vial de la Policía Nacional Bolivariana (CPNB) y efectivos de la Guardia Nacional, en el choque estuvieron involucrados una unidad colectiva de la Asociación Cooperativa Unión Chara, placas 23A67AH, manejada por Yaxi Fontes, y un camión de carga pesada con matrícula A62AL5F, conducido por Juan Seijas.
Las imágenes del lugar mostraron la gravedad del impacto en el costado y frontal del transporte de pasajeros. Tras la llegada de comisiones de rescate y auxilio vial, los ocho niños lesionados fueron trasladados de urgencia al Hospital Dr. José Gregorio Hernández de Las Tejerías. Hasta el momento, los cuerpos de tránsito mantienen abiertas las averiguaciones técnicas para determinar responsabilidades en la colisión.
El valor de quienes educan en medio de la precariedad
La pérdida de Denis Osto duele hondo no solo por las circunstancias abruptas del suceso, sino por lo que representa un maestro en la Venezuela actual. Quienes deciden mantenerse en las aulas, formando a niños y adolescentes a pesar de las penurias salariales y el deterioro general del país, son precisamente los pilares humanos que sostendrán cualquier reconstrucción institucional y social futura. Su vocación no merecía terminar tendida sobre el asfalto.
Este hecho vuelve a poner en primer plano la indefensión a la que están sometidos los venezolanos cada vez que pisan una arteria vial. Moverse entre estados se ha convertido en un ejercicio de ruleta rusa donde el ciudadano común queda a merced de la fortuna, enfrentando calzadas deterioradas, señalizaciones deficientes y organismos de auxilio vial y protección civil que operan con recursos mínimos tras décadas de desmantelamiento operativo.
Mientras se espera un reporte médico detallado sobre la evolución de los ocho menores internados en el centro asistencial de Aragua, la comunidad escolar de Quiragua despide a una de sus formadoras. Su partida deja una huella dolorosa y recuerda el costo humano que a diario pagan los ciudadanos de a pie en un país donde hasta acudir a una feria académica implica sortear el peligro constante de las carreteras.
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