La pelota vuelve al terreno, arranca una temporada de la LVBP con aroma a campeones mundiales
Con el duelo inaugural entre Tiburones de La Guaira y Navegantes del Magallanes en Valencia, inicia la temporada 2026-2027 de la LVBP. Una zafra marcada por el orgullo del Clásico Mundial y el anhelo de que la seguridad y el civismo imperen en cada jornada.


Este lunes 12 de octubre la rutina del país abre un paréntesis necesario. En el estadio José Bernardo Pérez de Valencia se escucha el primer grito de juego de la temporada 2026-2027 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, con un enfrentamiento de alto calibre entre Tiburones de La Guaira y los Navegantes del Magallanes, campeones defensores bajo el mando de Yadier Molina. Es el comienzo de un certamen que llega con un tinte especial: lleva con orgullo el nombre de la selección nacional que este mismo año conquistó el Clásico Mundial de Béisbol.
Un torneo que reúne a la élite de nuestro béisbol
Pocas veces un campeonato local había despertado tantas expectativas en lo deportivo. La consagración mundial de Venezuela abrió las puertas para que varias figuras consolidadas en las Grandes Ligas decidan uniformarse temprano con sus novenas locales. Para el ciudadano de a pie, que tanto ha tenido que batallar a diario para mantener a flote a su familia, poder sentarse en una grada o frente a una pantalla a ver jugar a peloteros de semejante jerarquía representa una satisfacción genuina.
El calendario no dará tregua a partir de este martes, cuando el resto de los equipos entre en acción. Tigres de Aragua visitará a Caribes de Anzoátegui en Puerto La Cruz, mientras que Leones del Caracas viajará a Maracaibo para medirse a las Águilas del Zulia. A lo largo de cincuenta y seis encuentros por divisa, ocho organizaciones buscarán meterse en la fiesta de enero, garantizando un nivel de competencia que promete devolverle el brillo auténtico a nuestros parques de pelota.
La seguridad y la sensatez deben estar en primer orden
Más allá de la emoción en el diamante, hay aspectos fundamentales que no se pueden perder de vista. El béisbol venezolano ha conocido de cerca el luto por culpa de carreteras oscuras, solitarias e inseguras. Cada traslado de peloteros, árbitros, técnicos y personal de apoyo entre ciudades debe ser resguardado con rigor y responsabilidad. La integridad de estos muchachos, que con su trabajo dejan el nombre de Venezuela en lo más alto, no puede quedar expuesta a ninguna negligencia.
La sensatez también tiene que sentirse dentro de los estadios. Durante los últimos años se han visto episodios bochornosos dentro y fuera de las líneas de cal: conatos de violencia en las tribunas, faltas de respeto entre fanáticos y altercados que nada tienen que ver con el espíritu deportivo. El fanatismo ciego daña la disciplina. La rivalidad entre Caracas y Magallanes, o el choque entre La Guaira y Lara, debe ser una fiesta de talento y picardía, jamás un pretexto para el salvajismo.
El derecho a disfrutar de un deporte digno
El venezolano merece espectáculos de altura, organizados con seriedad, transparencia y respeto por el público. Que esta temporada 2026-2027 se desarrolle de punta a punta con orden, sin incidentes que lamentar y con el mérito atlético como única referencia informativa. Es momento de cuidar lo bueno que tenemos, respaldar a nuestros deportistas y permitir que el juego limpio brille en cada rincón del país.
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